Iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforman los artículos 351 y 352 de la Ley Federal del Trabajo en materia de establecimientos familiares

INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE REFORMAN  LOS ARTÍCULOS 351 Y 352 DE LA LEY FEDERAL DEL TRABAJO EN MATERIA DE ESTABLECIMIENTOS FAMILIARES, PRESENTADO POR EL DIPUTADO FEDERAL FRANCISCO ANTONIO FRAILE GARCÍA DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PAN.

 

El suscrito Diputado Federal a la LX Legislatura integrante del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional, con fundamento en lo estipulado por la fracción II del artículo 71 de la Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos y con fundamento en el artículo 55, fracción II, del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, someto a consideración de esta Honorable Asamblea el siguiente proyecto de decreto por el que se reforma el título del Capítulo XV y los artículos 351 y 352 de la Ley Federal del Trabajo, al tenor de la siguiente


EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

 

En México, como en muchos otros países, son numerosos los talleres familiares, es decir, las unidades de producción de bienes o prestación de servicios operadas por los miembros de una familia y las personas asimiladas a la familia y que dependen de los ingresos que se generan en el taller familiar.

En el país, existen aproximadamente 10 millones de talleres o negocios familiares. En éstos se ocupan alrededor de 14.4 millones de personas, poco más de una tercera parte del total de personas ocupadas en el país.

Desde tiempo atrás, la Ley Federal del Trabajo en sus artículos 351, 352 y 353, reconoce que los talleres familiares son una forma especial por la que se organizan las personas para realizar las actividades productivas de las que obtienen el ingreso para su hogar. Reconoce que son esfuerzos de producción que las familias realizan para generar ingresos para el hogar, a partir de actividades que llevan a cabo los mismos familiares y las personas asimiladas a la familia.

A diferencia de las empresas y de las cooperativas, en los negocios familiares no participan patrones ni trabajadores contratados para realizar un trabajo de manera subordinada. Además, las relaciones entre las personas que participan en los talleres familiares no son de carácter laboral. Por ello, la legislación vigente reconoce a la industria familiar como una figura sui generis, a la cual ubica en el Título Sexto denominado “Trabajos Especiales”.

En éste sentido, la Ley Federal del Trabajo que regula las relaciones laborales que típicamente se observan en las empresas, establece con claridad absoluta que a los negocios familiares no les son aplicables las disposiciones de dicha ley, con excepción de las normas relativas a seguridad e higiene.

Los negocios familiares, son una forma especial y valiosa de organización social para la producción. La permanencia de un enorme número de  negocios familiares en México, evidentemente demuestra que dichos negocios tienen virtudes y aptitudes especiales por las que son capaces de perdurar como forma viable de organización de la producción en el mundo de hoy.

Por esta razón, en el mes de marzo del 2006, el gobierno federal emitió un Decreto mediante el cual, los negocios familiares podrán recibir una amplia variedad de apoyos a través de diversas Secretarías.

Así, por ejemplo, los integrantes de los talleres familiares podrán recibir capacitación y consultoría en asistencia técnica; apoyos económicos para la adquisición de herramientas y equipo y maquinaria; asesorías administrativas y tecnológicas y la incorporación de sus integrantes a la Seguridad Social que ofrece el Estado a través del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Para recibir estos beneficios, es indispensable que los negocios familiares se inscriban voluntariamente en un Registro de Negocios Familiares, mismo que es administrado por la Secretaría de Economía.

No obstante el impulso que el gobierno federal ha dado a la industria familiar, el marco jurídico-regulatorio, en muchos aspectos, no se ha perfeccionado a la par de la exigencia de las nuevas necesidades. Al contrario, en ocasiones la evolución general del derecho económico y de la legislación para la producción y para el trabajo, en particular, ha soslayado las diferencias esenciales y fundamentales que existen entre las distintas formas de organización de la producción.

En tales circunstancias, los propietarios de negocios familiares y las personas que participan en los mismos, perciben riesgos legales muy considerables ante la posibilidad de que se les aplique a sus negocios familiares la normatividad de la Ley Federal del Trabajo, soslayando lo previsto en sus artículos 351, 352 y 353. Las consecuencias jurídicas para ellos serían adversas, así como también serían muy negativos los efectos sociales y económicos que se observarían en el país si equivocadamente se pretendiera aplicar a los negocios familiares la Ley Federal del Trabajo ignorando lo dispuesto en los tres artículos señalados.

La aplicación de normas laborales diseñadas por los legisladores para empresas con naturaleza esencialmente diversa, en el caso de los negocios familiares, provocaría sanciones casi universales, cierres y desaparición de cientos de miles o millones de puestos de trabajo y la pérdida monumental de ingresos para millones de personas que viven gracias a su participación en la producción que llevan a cabo los negocios familiares.

En este orden de ideas, la presente iniciativa tiene como objetivo el actualizar y perfeccionar el marco jurídico-regulatorio aplicable a los negocios familiares.

En una primera puntualización, se propone cambiar el título del capítulo XV del Título Sexto denominado “Industria familiar” por el de “Establecimientos familiares”. Con esta precisión se avanza al hacer claramente aplicable a los establecimientos familiares las acepciones que disponen los tres artículos multicitados de la Ley Federal del Trabajo, en toda clase de actividad productiva, evitando el equívoco semántico de entender que industrias familiares son únicamente las unidades de producción que se encuentran en determinadas actividades en que el lenguaje popular así las denomina (industria del vestido, industria del calzado, industria mueblera, etcétera) y por consiguiente menoscabando las condiciones jurídicas de las personas que integran diversas unidades de producción en las que asimismo participan con mucha frecuencia sólo familiares y pupilos, como por ejemplo en fondas, misceláneas, sastrerías, carpinterías y muchas actividades más.

En segundo lugar, la iniciativa propone establecer que el número de personas que integran el establecimiento familiar sea el correspondiente al número de integrantes de la familia con la limitación derivada de hasta el 50% de pupilos respecto al número total de familiares directos que integran el establecimiento; entendiendo por pupilo a las personas que estén como asimiladas a la familia y que dependen económicamente de los ingresos que se generan en el establecimiento familiar,

Al establecer esta precisión, se evita caer en el error de confundir nociones propias de la tipología de las empresas micro, pequeñas, medianas y grandes, que de antaño han existido en diversos ordenamientos legales, pero que no guardan relación con la naturaleza intrínseca del establecimiento familiar, tal como la reconocen y definen los tres artículos antes referenciados de la Ley Federal del Trabajo.

En un tercer punto, la iniciativa busca la protección del trabajo infantil realizado en el ámbito familiar. El régimen de excepción en el que se encuentran los establecimientos familiares no puede ser una justificante del trabajo infantil, así como tampoco la tutela o custodia de los hijos no puede otorgar el derecho a los padres o tutores para someter a los niños a jornadas laborales propias de los adultos.

Es precisamente el hogar el primer lugar donde se explota laboralmente al niño. Es común que en el hogar se le asignen faenas que igual pueden ser la cría de animales de corral, el cuidado del negocio o establecimiento, el quehacer doméstico y la manufactura de ciertos productos en el taller familiar.

El trabajo infantil es una forma de maltrato, aún cuando esta situación no sea reconocida por los que rodean al menor, pues se aparta al menor de las actividades y redes sociales que permiten su formación sucesiva y la recreación necesaria.

Si bien es cierto que la situación de pobreza de muchas familias es la principal variable para explicar  el fenómeno del menor trabajador, también es cierto que no hay una causalidad mecánica de que los padres en condiciones de pobreza vean como opción la fuerza de trabajo de los hijos mejores para incorporarla al mercado de trabajo como un factor estratégico. No son extraordinarios los casos en que en una misma familia laboran varios menores, lo que pone en evidencia que una parte de las responsabilidades de los adultos respecto a la manutención se ha trasladado a los menores trabajadores. Además, la incorporación activa de los hijos menores a la vida laboral, puede producir en el corto plazo más problemas que soluciones para la familia, ya que la incorporación temprana a la vida laboral regularmente va acompañada del abandono de la escuela.

El niño que abandona la escuela por razones laborales, a la larga perderá la oportunidad de lograr una mejor calificación de su trabajo, lo que conlleva regularmente a menores ingresos a mediano y largo plazo. Aunado a ello, el niño que destina su energía a lo laboral disminuyendo la recreación, el tiempo para la familia y para el desarrollo personal, puede contribuir al vacío de contenidos por lo que hace a la vida familiar, social y comunitaria. De esta manera, los padres de familia que erróneamente consideran la fuerza laboral de los menores como una necesidad para salir de una situación económicamente precaria, paradójicamente están reproduciendo el esquema de pobreza a mediano y largo plazo, además de estar contribuyendo para construir las condiciones que afecten la vida al interior de la familia y en la comunidad.

El trabajo de los menores, considerados éstos entre los 14 y los 16 años, es objeto de reglamentación. La Ley Federal del Trabajo precisa sus derechos mínimos y contempla su labor de acuerdo con sus capacidades físicas y con la necesidad de su protección moral y social.

 

Cuando el trabajo se desempeña en el domicilio y en talleres familiares es difícil controlar la actividad de los niños y su explotación. Es deseable que esa relación sea tutelada y a pesar de las crisis económicas por las que pasan muchas familias, es obligado reflexionar sobre la importancia y el beneficio que reporta a la familia que los niños continúen su instrucción.

 

En este sentido, la iniciativa propone reformar el artículo 352 de la Ley Federal del Trabajo, a efecto de incorporar la aplicación de las normas relativas a la utilización del trabajo de los niños contenidas en los artículos 22, 23 y en el Título Quinto Bis de dicha Ley. Con esto, quedaría prohibida la utilización del trabajo de los menores de catorce años en los talleres y negocios  familiares, así como la de los mayores de esta edad y menores de dieciséis que no hayan terminado su educación obligatoria, salvo los casos de excepción que apruebe la autoridad correspondiente en que a su juicio haya compatibilidad entre los estudios y el trabajo. Además, se otorgaría una reglamentación mucho más precisa en relación al trabajo que realizan los mayores de catorce años y menores de dieciséis dentro de los talleres o negocios familiares.

 

En un cuarto punto, la presente iniciativa considera que la calidad de “pupilo” no es argumento válido para despojar a un trabajador de sus derechos laborales fundamentales.

 

Tal y como se encuentran redactados actualmente los artículos 351, 352 y 353 de la Ley Federal del Trabajo, los pupilos, es decir, aquellas personas asimiladas a la familia, que laboran en el establecimiento familiar pero que no los unen lazos de consanguinidad, no  gozan de la protección y de los derechos laborales que otorga la ley.

 

En el artículo 351 reconoce que los talleres familiares se integran por los cónyuges, sus ascendientes, descendientes y pupilos. Posteriormente, el artículo 352 establece que “no se aplican a los talleres familiares las disposiciones de esta Ley, con excepción de las normas relativas a higiene y seguridad”. Con esto se deduce que los pupilos quedan sin la protección legal que todo trabajador debe poseer.

 

En virtud de ello, se propone modificar el artículo 352 de la Ley Federal del trabajo, a efecto de que los pupilos y demás trabajadores ajenos a la familia puedan gozar de las prerrogativas y de las disposiciones que ofrece la Ley a los trabajadores. De esta forma, los abusos que se puedan presentar en contra de los llamados “pupilos”, podrán ser sancionados conforme a las normas que regularmente rigen las relaciones laborales entre empresas y trabajadores. Los pupilos, en esta lógica, tendrían plena capacidad jurídico-procesal, con la asesoría y apoyo de la Inspección o de la Procuraduría de la Defensa del Trabajo para defender sus derechos laborales.

 

 

En virtud de lo anteriormente expuesto y fundamentado, someto a consideración de esta Honorable Asamblea la siguiente

 

INICIATIVA CON PROYECTO DE DECRETO

 

ARTICULO PRIMERO.- Se reforma el título del capítulo XV del Título Sexto para quedar como sigue.-

 

CAPÍTULO XV

ESTABLECIMIENTOS FAMILIARES

 

ARTÍCULO SEGUNDO.- Se reforman los artículos 351 y 352 y se agrega un párrafo al artículo 351 de la Ley Federal del Trabajo para quedar como sigue.-

 

Artículo 351.- Son establecimientos familiares los talleres o negocios en los que participan exclusivamente los cónyuges, sus ascendientes, descendientes y pupilos.

 

Con limitación derivada de hasta 50% de pupilos respecto al número total de familiares directos que integran el establecimiento familiar.

 

Los establecimientos familiares podrán desarrollar cualquier clase de actividad de producción de bienes o de prestación de servicios.

 

Artículo 352.- No se aplican a los establecimientos familiares las disposiciones de esta Ley, con excepción de las normas relativas a la utilización del trabajo de los niños conforme a lo dispuesto en los artículos 22, 23 y el Título Quinto Bis, las relativas a higiene y seguridad, y en el caso de los pupilos y demás trabajadores ajenos a la familia.

TRANSITORIOS

 

ARTÍCULO ÚNICO.- El presente Decreto entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.

 

Dado en el Salón de Sesiones de la Cámara de Diputados a 6 días del mes de marzo de 2007.

 

                                                       

Dip. Francisco A. Fraile García.

 

(Rúbrica)

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